Rendimientos del bono británico a 30 años tocan máximo de 1998 por crisis política
Los rendimientos de los gilts británicos a 30 años se dispararon a su nivel más alto desde 1998, mientras la presión política sobre el primer ministro Starmer se intensificaba, reavivando las preocupaciones sobre la estabilidad fiscal y afectando el sentimiento bursátil.

Los rendimientos de los gilts británicos a 30 años se dispararon a su nivel más alto desde 1998 el miércoles, mientras una crisis política cada vez más profunda se sumaba a las preocupaciones sobre la salud fiscal del país. El rendimiento del bono de referencia a 30 años subió hasta 12 puntos básicos, hasta el 5,45%, superando el máximo anterior registrado en 1998, según datos recopilados por Bloomberg.
La venta masiva de bonos del gobierno británico se aceleró cuando el primer ministro Keir Starmer enfrentó crecientes pedidos de renuncia, con una facción de su propio partido exigiendo abiertamente su salida. La incertidumbre política llega en un momento delicado para la economía del Reino Unido, que ya lidia con una alta inflación y un crecimiento lento. Los inversores temen que un cambio de liderazgo pueda descarrilar los esfuerzos de consolidación fiscal y generar mayores costos de endeudamiento. El movimiento en los rendimientos a largo plazo también refleja una reevaluación global del riesgo, ya que los operadores revisan las perspectivas de las tasas de interés y la inflación. Los precios de las acciones en vivo y los gráficos en NowPrice muestran cómo las acciones del Reino Unido están reaccionando a la turbulencia del mercado de bonos, con el índice FTSE 100 bajo presión.
De cara al futuro, los participantes del mercado se centrarán en los próximos datos del PIB del Reino Unido y cualquier señal del Banco de Inglaterra sobre su postura de política monetaria. Un nuevo aumento de los rendimientos podría poner a prueba la credibilidad fiscal del gobierno y aumentar el costo del servicio de la deuda nacional. Los operadores también seguirán de cerca los acontecimientos políticos, ya que cualquier resolución o escalada podría desencadenar movimientos bruscos tanto en los bonos como en las acciones.