El gas natural superará al petróleo como principal fuente de energía de EE.UU. en 2030
Por primera vez en 75 años, se prevé que el gas natural supere al petróleo como fuente de energía dominante en EE.UU. para 2030, transformando los mercados de combustibles y la inversión en infraestructura.

Durante 75 años, el petróleo ha sido la fuente de energía dominante en Estados Unidos. Eso está a punto de cambiar. Según un informe reciente de Bloomberg, se prevé que el gas natural supere al petróleo como principal fuente de energía de EE.UU. para 2030, marcando un cambio histórico en el panorama energético del país.
La transición refleja un cambio estructural en el consumo energético estadounidense. El gas natural ha ganado terreno debido a su menor intensidad de carbono en comparación con el carbón y el petróleo, la abundante oferta nacional procedente de formaciones de esquisto y su creciente uso en generación eléctrica y aplicaciones industriales. Mientras tanto, la demanda de petróleo enfrenta vientos en contra por la adopción de vehículos eléctricos, las ganancias de eficiencia y las políticas de descarbonización. Para los operadores de combustibles, este cambio tiene implicaciones directas: los precios del gas natural podrían volverse más sensibles al clima y la dinámica de almacenamiento, mientras que el papel del crudo como referencia para el combustible de transporte podría disminuir con el tiempo. La página de combustibles de NowPrice ofrece precios en tiempo real tanto para gas natural como para petróleo crudo para ayudar a los operadores a seguir estas tendencias cambiantes.
De cara al futuro, los operadores deben monitorear el ritmo de integración de energías renovables y la expansión de la capacidad de exportación de GNL, que podrían inclinar aún más la balanza. Los puntos de datos clave incluyen las actualizaciones anuales de perspectivas energéticas de la Administración de Información Energética de EE.UU., los niveles de almacenamiento de gas natural y las tendencias de importación/exportación de crudo. El hito de 2030 no está escrito en piedra, pero la trayectoria es clara: el gas natural está llamado a convertirse en el combustible principal de Estados Unidos, remodelando las estrategias de inversión y la gestión de riesgos en los mercados energéticos durante los próximos años.