Inflación de EE.UU. se acelera mientras el gasto del consumidor repunta en mayo
El gasto del consumidor en EE.UU. se aceleró en mayo, elevando la inflación a su ritmo más rápido en más de tres años y reforzando las expectativas de que la Reserva Federal mantendrá su postura restrictiva.

El gasto del consumidor en EE.UU. se aceleró en mayo, incluso cuando los precios subieron al ritmo más rápido en más de tres años, lo que indica presiones inflacionarias persistentes en la economía más grande del mundo.
El gasto del consumidor ajustado por inflación aumentó un 0,3% respecto al mes anterior, según datos publicados el viernes. El índice de precios de los gastos de consumo personal, la medida de inflación preferida de la Reserva Federal, subió un 4,1% interanual, el nivel más alto desde principios de 2023. El índice PCE subyacente, que excluye los volátiles costos de alimentos y energía, también superó las expectativas, avanzando un 0,4% mensual.
Para los operadores de acciones, los datos de inflación más altos de lo esperado refuerzan la narrativa de que la Fed necesitará mantener las tasas de interés más altas durante más tiempo. Esta dinámica suele presionar a las acciones de crecimiento y a los sectores de alta valoración, ya que el aumento de las tasas de descuento reduce el valor presente de las ganancias futuras. El S&P 500 cayó inicialmente tras la publicación, mientras que los rendimientos de los bonos del Tesoro se dispararon, reflejando una revalorización de las expectativas de tasas. Los operadores pueden seguir estos movimientos en tiempo real en el panel de acciones en vivo de NowPrice para evaluar la rotación sectorial y ajustar sus posiciones en consecuencia.
De cara al futuro, los mercados se centrarán en la próxima reunión de política de la Fed en julio, donde cada vez se descuenta más otra subida de tasas. Los puntos de datos clave a seguir incluyen el informe de empleo de junio y la publicación del IPC del próximo mes, que proporcionarán más pistas sobre si la inflación está realmente arraigada. Cualquier señal de desaceleración en el gasto del consumidor podría aliviar la presión sobre la Fed, pero por ahora, los datos apuntan a una economía resiliente que puede requerir un mayor endurecimiento.