Europa se afana por contener el shock energético mientras la producción de petróleo se estanca
La UE enfrenta una segunda crisis energética en cuatro años mientras el conflicto en Oriente Medio eleva los precios del petróleo y el gas, y Kuwait advierte que la producción no se recuperará durante 10-12 semanas tras la reapertura de Hormuz.

La Unión Europea y la Eurozona están lidiando con un shock energético cada vez más profundo a medida que la guerra de Irán entra en su cuarto mes, con los precios del petróleo y el gas disparándose en medio de la crisis de Oriente Medio y Kuwait advirtiendo que la producción de petróleo no se recuperará durante 10 a 12 semanas incluso después de la reapertura del estrecho de Ormuz.
El conflicto ha interrumpido las cadenas de suministro energético globales, elevando bruscamente los precios del crudo y el gas natural. La declaración de Kuwait subraya la gravedad de la interrupción: el plazo de recuperación de la producción de 10 a 12 semanas después de la reapertura de Ormuz sugiere un período prolongado de oferta ajustada. La UE, que depende en gran medida de las importaciones de energía, es particularmente vulnerable. La inflación se está acelerando y las expectativas de crecimiento económico se están revisando a la baja a medida que la región enfrenta su segunda crisis energética en cuatro años. Las comparaciones con la crisis de 2022 tras la invasión rusa de Ucrania son erróneas, ya que la situación actual implica diferentes dinámicas de oferta y un contexto económico global más frágil.
Para los operadores de energía, la implicación inmediata es una mayor volatilidad y una prima de riesgo sostenida sobre el crudo y el gas. La interrupción de las rutas de petroleros a través de Ormuz, un punto de estrangulamiento para aproximadamente el 20% del tránsito mundial de petróleo, impacta directamente en el Brent y otros índices de referencia. Los operadores pueden seguir los movimientos de precios en tiempo real en el panel de combustible en vivo de NowPrice para monitorear la evolución de la situación. El shock de oferta también amplía el diferencial Brent-WTI y podría empujar al mercado hacia la backwardation a medida que se ajusta la oferta inmediata. Las refinerías enfrentan diferenciales de crack reducidos a medida que los costos de insumos se disparan, mientras que la economía del almacenamiento puede cambiar si surge contango para contratos a más largo plazo.
De cara al futuro, las variables clave son la duración del cierre de Ormuz y el ritmo de recuperación de la producción de Kuwait. El plazo de 10 a 12 semanas implica que las restricciones de oferta persistirán al menos hasta el tercer trimestre de 2026. Los operadores deben estar atentos a cualquier avance diplomático que pueda reabrir el estrecho antes, así como a las respuestas de la OPEP+ para estabilizar los mercados. La respuesta política de la UE, incluyendo posibles liberaciones coordinadas de reservas estratégicas o medidas del lado de la demanda, también será crítica. Los datos sobre inflación y crecimiento del PIB de la UE en las próximas semanas proporcionarán más pistas sobre el impacto económico del shock energético.