La actividad empresarial australiana se estabiliza en junio, pero los nuevos pedidos siguen cayendo
El PMI compuesto de Australia casi se estabilizó en 49,8 en junio, pero los nuevos pedidos cayeron por cuarto mes consecutivo, señalando una debilidad persistente de la demanda que podría desafiar las expectativas de política del RBA.

La actividad empresarial australiana mostró signos de estabilización en junio, con el PMI compuesto de S&P Global subiendo a 49,8 desde 49,2 en mayo, pero los detalles revelaron una debilidad persistente de la demanda, ya que los nuevos pedidos cayeron por cuarto mes consecutivo.
La casi estabilización del índice compuesto principal probablemente no cambiará materialmente las expectativas sobre la trayectoria de política del Banco de la Reserva de Australia (RBA) por sí sola. Sin embargo, la lectura de confianza es una señal de alerta: el sentimiento en su nivel más débil desde la pandemia, excluyendo marzo de 2020, sugiere que el sector privado se prepara para un deterioro en lugar de una recuperación, lo que tiene implicaciones para el gasto del consumidor y la inversión empresarial futuros. La caída continua de los nuevos pedidos por cuarto mes consecutivo apunta a una debilidad de la demanda que la estabilización de la producción por sí sola no puede ocultar, y la divergencia entre la contratación y la entrada de pedidos es una señal clásica de final de ciclo de que las ganancias de empleo pueden ser efímeras. En el frente de la inflación, la moderación tanto en los precios de insumos como de producción proporciona cierto alivio, pero el panorama general sigue siendo el de una economía lenta con impulso decreciente. Los precios y gráficos en vivo en NowPrice muestran cómo el dólar australiano y los rendimientos de los bonos están reaccionando a los datos.
De cara al futuro, los operadores se centrarán en los próximos datos de ventas minoristas e inflación para obtener más pistas sobre el próximo movimiento del RBA. La persistente caída de los nuevos pedidos sugiere que cualquier recuperación en la segunda mitad del año podría ser moderada, manteniendo abierta la puerta a un posible recorte de tasas si las condiciones se deterioran aún más. La próxima reunión de política del RBA en agosto será seguida de cerca para detectar cualquier cambio de tono.